Encender las palabras VS Entender las palabras

Encender las palabras VS Entender las palabras

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El arte de encender las palabras. 

En HEWEGO trabajamos con contenidos. Pero no cualquier contenido. Nos obsesiona que cada palabra que llegue a una persona active algo dentro de ella.
Una idea.
Un recuerdo.
Una pregunta.
Un primer paso.

Sabemos que la salud no empieza en la consulta, ni en una receta, ni siquiera en un diagnóstico. Muchas veces, empieza con una frase que te toca. Con una palabra que resuena.

“Hoy también puedes cuidarte”
“Eso que sientes, le pasa a más gente”
“Aquí tienes una forma de empezar”

No todas las palabras encienden. Algunas informan, otras decoran, muchas se olvidan. Pero las que de verdad encienden, son aquellas que llegan en el momento justo, con el tono adecuado y el propósito claro.

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Decir menos. Con más intención.

Nosotros no escribimos textos. Diseñamos experiencias que caben en un mensaje de WhatsApp, en un audio de 1 minuto, en una frase en la pantalla de un trabajador que tiene cinco segundos antes de volver a cargar una caja.

Porque cuando hablamos de salud, el lenguaje no es un adorno: es una herramienta terapéutica. Una buena frase puede aliviar, acompañar, empoderar.

Y si cuidamos tanto las palabras, es porque sabemos que cada persona vive su proceso a su manera. Por eso creamos mensajes que no juzgan, no dan lecciones, no prometen milagros. Solo acompañan, en el momento adecuado, con la dosis justa.

Palabras con propósito

En HEWEGO creemos en el arte de encender las palabras.
Porque cuando una palabra se enciende… muchas veces enciende también una decisión.
Y eso, en salud, puede marcar la diferencia.

Y si el mayor freno para cuidarnos no fuera el tiempo.

Y si el mayor freno para cuidarnos no fuera el tiempo.

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¿Y si el mayor freno para cuidarnos no fuera el tiempo? 

En HEWEGO hablamos cada semana con decenas de personas sobre sus hábitos de salud. Y una respuesta se repite una y otra vez, como si estuviera escrita en un guion:
— “No tengo tiempo”

Lo escuchamos en empresas, en hospitales, en familias. Es el comodín que justifica casi todo. La razón por la que no caminamos más, no dormimos mejor, no comemos con calma ni pedimos ayuda a tiempo.

Pero, ¿y si el problema no fuera el tiempo?

Cuando ahondamos un poco más, descubrimos que muchas veces no se trata solo de falta de tiempo, sino de falta de foco, herramientas y guía.
Y también —por qué no decirlo— de falta de permiso: permiso para priorizarse, para parar, para decir «hoy me cuido yo».

Como decía un responsable de prevención en una entrevista reciente:

“Tengo un equipo lleno de gente que sabe que tiene dolor… pero no sabe por dónde empezar a cuidarse.”

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Salud sin recetas mágicas

En HEWEGO creemos que cuidarse no debería ser otro trabajo más. Por eso, diseñamos herramientas simples, accesibles y adaptadas a la vida real de las personas:
— Rutinas breves que caben entre reuniones
— Consejos de salud que entienden tu jornada
— Rutas personalizadas para empezar sin sentir culpa

No pretendemos cambiar vidas en un día. Pero sí mover el foco: del todo o nada, al mejor un poco que nada.
Del “no tengo tiempo”, al “esto sí puedo hacerlo hoy”.

¿Qué pasaría si dejáramos de pedirle a la gente que sea perfecta… y empezáramos a hacerles las cosas un poco más fáciles?

Organizaciones saludables no son aquellas que llenan las paredes de carteles sobre bienestar. Son las que te lo ponen más fácil para empezar a cuidarte, sin juicio y sin ruido.

En HEWEGO estamos convencidos:
La salud se construye pasito a pasito, no con discursos, sino con acompañamiento.
Y cada paso, por pequeño que sea, cuenta.

Los ingredientes necesarios para una Organización Saludable.

Los ingredientes necesarios para una Organización Saludable.

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Los ingredientes necesarios para una Organización Saludable. 

Con las Organizaciones Saludables pasa como con el pan integral, que hasta que no miramos los ingredientes no sabemos si de verdad es integral. Por desgracia, no pocas organizaciones se autodenominan saludables cuando, en el mejor de los casos, sus acciones saludables no pasan de ser cosméticas, poniendo unas cestas de frutas, una mesa de ping-pong u organizando un club de corredores.

Por otro lado, están las organizaciones que están apostando con decisión por ser verdaderas Organizaciones Saludables. Son pocas, pero su número crece y seguirá creciendo hasta que la salud de las personas acabe convertida en un elemento estratégico para cualquier organización. Como así ha sucedido con la Prevención de Riesgos Laborales en los últimos 25 años.

El reto para las organizaciones pioneras en incorporar en la estrategia corporativa la salud de sus colaboradores es saber qué ingredientes ha de incluir la receta de una auténtica Organización Saludable. Los primeros pasos que están dando estas empresas van encaminados a responder a la siguiente pregunta:

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Pero… ¿La salud de las personas depende sólo de su entorno laboral?

Evidentemente no. Los principales problemas de salud de la población activa son el estrés, la depresión, los trastornos musculares y articulares y los problemas metabólicos y cardiovasculares. La diferencia entre una organización saludable y una organización tóxica radica en los porcentajes en los que se presentan dichos problemas de salud. Pero ni un entorno laboral saludable inmuniza a todos sus trabajadores frente a estos problemas, ni trabajar en una organización “tóxica” supone una condena para todas las personas expuestas a dicho entorno.
La salud de los trabajadores, al fin y al cabo, depende también, y mucho, de sus habilidades de salud, sus hábitos y sus motivaciones. Una persona con hábitos poco saludables o carente de habilidades personales de salud, muy probablemente padecerá problemas de salud por más que trabaje en la mejor de las empresas saludables.

En Hewego queremos ayudar a las organizaciones y a las personas a mover el foco para crear verdaderas Organizaciones Saludable

En Hewego creemos que sí. Fomentar entornos de trabajo saludables es imprescindible, pero no suficiente si queremos mejorar de forma eficaz la salud y bienestar de las personas. Una organización que establezca entre sus objetivos estratégicos ayudar a las personas a potenciar sus habilidades personales de salud conseguirá mejorar de forma eficaz y eficiente la salud de las personas, y por supuesto, la de la propia organización.

Así pues, una verdadera Organización Saludable ha de contar con dos ingredientes clave: Las condiciones de trabajo que favorezcan la salud y el bienestar de las personas, y potenciar las habilidades de salud de las personas.

Desde dentro… hacia afuera.

Desde dentro… hacia afuera.

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Salud de dentro a fuera en las organizaciones. 

Vivimos en el cambio. Cada día surgen nuevos modelos de negocios, de interacción social, nuevas fuentes de ocio, nuevas formas de emplear la energía, incluso de obtenerla. Nunca antes habíamos estado sometidos a tantos cambios e innovaciones en tan poco tiempo.

 

Nuevo paradigma en las organizaciones. De la salud de fuera a dentro, a la salud de dentro a fuera.

 

Estos continuos cambios dejan obsoletos modelos que hasta ayer parecían eternos y, además, surgen a tal velocidad que nos supone un verdadero reto adaptarnos a ellos a la velocidad con que marcan el paso. De una manera u otra, todos vivimos en un entorno VUCA (Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad y Ambigüedad. Por sus iniciales en inglés). Esto hace que, en mucho casos tengamos que modificar nuestra manera de hacer frente a los retos, incluso crear nuevas formas de afrontarlos.

En lo que respecta a la Salud en las Organizaciones, la Prevención de Riesgos Laborales ha permitido evitar multitud de problemas de salud originados por accidentes de trabajo y enfermedades profesionales. La legislación, la provisión de Equipos de Protección Individual, la comunicación de las medidas y normas de prevención, etc. han sido y siguen siendo de gran utilidad en entornos laborales en los que tanto el trabajo como sus riesgos son eminentemente físicos. Sin embargo, el modelo productivo predominante en la actualidad, así como nuestro entorno sociocultural, nos exigen un abordaje integral de la salud, que tenga en cuenta los riesgos psicosociales y los hábitos de vida de las personas.

 

 

La salud depende de las habilidades, hábitos y motivaciones de las personas.

En un entorno físico, las medidas de salud le son dadas a las personas desde fuera, como puede ser una norma o un elemento de protección. Es relativamente fácil detectar el cumplimiento de la norma o el uso de los elementos de protección. Podemos prohibir acceder al puesto de trabajo sin casco y arnés y observar si se cumple la norma. Pero no podemos prohibir acceder al puesto de trabajo estresado, dándole vueltas a problemas familiares, o con el colesterol por las nubes. En estos casos, la salud depende de las habilidades, hábitos y motivaciones de las personas, y los factores de salud que pueden influir en el bienestar de las personas y en su desempeño van mucho más allá del entorno laboral.

Si desde las organizaciones queremos realmente mejorar la salud de las personas debemos acompañarlas en un viaje que comience con tres preguntas: ¿Qué aspectos de mi salud puedo mejorar? ¿Por qué los debería mejorar? ¿Cómo los puedo mejorar? Desde esta perspectiva las organizaciones e instituciones han de ayudar a que las medidas que promuevan la salud de las personas surjan de las propias personas, mediante la motivación, el conocimiento y la capacitación. Las empresas que aspiren a ser Empresas Saludables han de basarse en un modelo de dentro a fuera, que convierta a la persona en el motor de su propia salud, buscando su implicación y facilitándole los medios para tomar las riendas de su bienestar de una forma global.

Habilidades de Salud… Skills for Health

Habilidades de Salud… Skills for Health

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Movamos el foco para conseguir organizaciones saludables.

En Hewego hemos diseñado un Modelo para potenciar las habilidades de salud de las personas y crear así organizaciones saludables. Para llegar a ese modelo nos hemos reunido con muchas organizaciones con el fin de conocer qué les duele respecto a la salud de las personas en sus organizaciones y también hemos entrevistado a muchos trabajadores para conocer su punto de vista sobre el mismo tema.
Si tuviéramos que elegir la emoción que con más frecuencia hemos detectado en las mencionadas entrevistas, podríamos decir que las organizaciones y los trabajadores por lo menos están de acuerdo en algo. Lo más habitual es que unos y otros al hablar de la Salud en las Organizaciones rezumen frustración.

No es casualidad…

Pero no es casualidad que transmitan la misma emoción, pues en ambos casos enfocan el asunto de la misma manera, fijándose en lo que no funciona, en los problemas, en lo que se hace mal. Y, claro, puestos a buscar fallos, siempre vamos a ver antes los errores ajenos que los propios.

No es raro hablar con responsables de organizaciones que consideran que el problema son las personas, que no aprovechan los recursos que la organización les brinda, cuando a lo mejor no son precisamente esos recursos los que dan solución a los problemas de los trabajadores. Del mismo modo, no pocas personas tienen una agudeza extraordinaria para identificar la mala praxis de la organización para la que trabajan, a la vez que son tremendamente descuidados con su propia salud.

Un sacerdote que trata de ayudar a parejas que se quieren separar, cuenta que siempre hace la misma pregunta a quienes acuden buscando su ayuda: ¿Has hecho todo lo que está en tu mano para evitar separarte? Como vemos, este sacerdote con su pregunta no busca culpables, sino soluciones.

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    Organizaciones saludables

    Las organizaciones que quieran mejorar la salud de las personas deben preguntarse primero si lo que están haciendo ayuda realmente a potenciar las habilidades de salud de las personas. Del mismo modo, las personas que realmente quieran mejorar su salud han de asumir con responsabilidad que su salud no depende sólo de su entorno laboral y deberán preguntarse cómo pueden ayudarse a sí mismas.

    Dejemos de poner el foco en los problemas buscando culpables en los demás y movámoslo para iluminar las soluciones que cada uno desde nuestra posición, con responsabilidad y compromiso podamos aportar.

    En Hewego queremos ayudar a las organizaciones y a las personas a mover el foco para crear verdaderas Organizaciones Saludable